miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cansancio o estilo


Yo no sé lo que está ocurriendo dentro de la Casa de Nariño, pero sí sé que la gente en la calle se pregunta a qué se debe tanto malestar, tanto grito, tanto insulto y tantas cosas que no corresponden a la verdad. O por qué en muchos casos se contradice la versión de la mañana con la declaración que se entrega en la tarde.



En la mañana se dice que sí es cierto que abogados de bandidos acompañados de esos mismos bandidos, entraron a la Casa Presidencial por los sótanos y sin registro alguno. Por la tarde se cuenta que sí hubo registro y, que además, se recibieron estos personajes con aval presidencial y que esto se realizó porque ‘sus verdades’ eran consideradas de importancia para la seguridad del Poder Ejecutivo.


En la mañana se declara que no es cierta la llamada al Fiscal General de la Nación para “recomendarle” una segunda oportunidad para el hermano del Ministro de la política y la justicia. Diez minutos más tarde, una fuente totalmente fiable nos dice que no sólo fue cierta la llamada en cuestión sino que días atrás, durante un paseo en yate por el mar cartagenero, ese mismo ministro abordó al Fiscal sobre el mismo tema y con la misma petición. Y todo queda allí.


Dice el refranero español, que representa esa voz sabia y popular, que es la voz de Dios: “Mientras más mentiras cuento, no me parece que miento”. Luego, en ese ‘roscograma’ se descubre que la empresa de vigilancia Control Total Ltda., de la cual es socio Juan Felipe Sierra, detenido por supuestos vínculos con la organización paramilitar de alias Don Mario, fue designada por el fondo de programas especiales para la paz, adscrita al alto comisionado Restrepo, para prestar servicios de vigilancia y escolta a representantes y voceros del Bloque Nutibara en la Ceja, Antioquia: y que estos contratos suman más de cinco mil millones de pesos.


En mi tierra hablan de lo peligroso que es “amarrar los perros con longaniza”. Sigue diciendo el refranero español: “mentir no cuesta dinero, pero desopina al caballero”. Y luego viene el verbo agresivo contra el senador Luis Fernando Cristo y el ex presidente César Gaviria, y las acusaciones contra los senadores de oposición Gustavo Petro y Piedad Córdoba, que ellos desmienten de inmediato. De todo son testigos mudos (por ahora), el fiscal de la Corte Penal Internacional , Luis Moreno Ocampo y el juez español Baltasar Garzón. Hermoso espectáculo este que les ofreció nuestro país político.


Yo no sé entonces si es un estilo de gobierno o una consecuencia de posible cansancio y agotamiento de poder. Si lo primero, muy grave que se maneje un país creyente, según las encuestas , para confundirlo. Si lo segundo, acudo a sabias palabras de monseñor Luis Augusto Castro: “el cansancio nos puede llegar cuando vemos que la verdad esperada que busca fatigosamente abrirse paso, en lugar de generar reconciliación, purificación de la memoria y esperanza reparadora, se convierte en fuente de venganzas, de acusaciones no probadas, de arma contra los adversarios políticos, de odios malsanos y de mentira que golpea el valor de la vida”. Entonces digo yo, a repensar y a enmendar. Porque, “es peor engañar mintiendo que ser engañado creyendo”. Eso dice el refranero.

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