jueves, 14 de agosto de 2008

La medalla de la envidia


En 1972 vivíamos tiempos mejores en Colombia, aunque el mundo se preparaba para el septiembre negro, que es como llama la historia ese episodio terrorista entre palestinos e israelíes. “Cochise “ Rodríguez había coronado panamericanos, suramericanos y era record mundial de la hora en Varesse, Italia ; mejor dicho , “Estaba más preparado que un kumis para la medalla olímpica… ”.

Pero no contaba el joven campeón que ya había transitado retos mundiales del ciclismo en ruta y en pista, con que un compatriota suyo que se llamaba Edgard Senior, uno de esos dirigentes que pasan con más pena que gloria por la historia, estaba tras sus pasos deportivos, juntando papeles y fotos para declararlo profesional ante el Comité Olímpico Internacional, y dañar la aspiración a la medalla colombiana.

Pues sí señores que esta es la verdad. Este señor Senior , doblemente recordado , había tomado fotos de “Cochise” luciendo en su camiseta la marca de la fábrica de jeans donde trabajaba, y donde Doña Isabelita, la dueña, le daba como pago los permisos de entrenamiento y pagaba a cuatro o cinco compañeros del ciclista que lo auxiliaban cuando se comía la carretera trepando hacia Letras o La Línea o El Tigre en los durísimos Andes colombianos , y agregando dos o tres testimonios envidiosos como el de él, logró que el campeón paisa no fuera a los Olímpicos de Munich , y por lo tanto no trajera esa medalla que estaba cantada , pero claro , faltaba ganarla.

Este pinchazo, recuerda Martín Emilio, “no se me olvidará nunca. Aunque yo lo perdoné y Dios lo tenga en su santa gloria , pero es que fue un golpe muy duro porque de la mano de Claudio Costa , yo estaba volando como lo demostré posteriormente en las competencias europeas corriendo con él en la Bianchi-Champagnolo…”.

Como cronista del mundo yo recuerdo que en Bergamo , Italia , luego de coronarse como campeón del mundo , Felice Gimondi me dijo en una entrevista: “Este “Kochis” –como lo llamaba- hubiera sido olímpico de oro y mundial profesional , porque es el mejor gregario que he tenido en mi carrera...” , y esto lo decía delante de los otros grandes , que eran ni más ni menos que Santambroglio y Cavalcanti.

Luego vino la entrevista del campeonísimo con el inolvidable Gonzalo Arango , en la cual resumió esta historia : “...Aquí en Colombia , la gente se muere más de envidia que de infarto…”.-

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Don Antonio José Caballero que agradable e interesante conocer estas historias.

Anónimo dijo...

Ojalá no se repita una hitoria como esa.....