Sólo después de once años de labor episcopal con la Iglesia católica, y de trabajar en Ecuador y Paraguay, su país, con los que él llama “olvidados sin tierra”, Fernando Armindo Lugo Méndez resolvió cambiar la estola sacerdotal por la banda presidencial que le impondrá la oposición ante el Congreso en Asunción este 15 de agosto.Lugo cuenta que fue una campaña dura para “desenquistar” del poder al Partido Colorado que llevaba al país a la ruina, “después de todos los mandatos corruptos, incluido el de mi antecesor, Nicanor Duarte y la sangrienta dictadura de Alfredo Stroessner. Entonces resolvimos unirnos en la Alianza Patriótica para el Cambio “desde donde espero concientizar con mi experiencia pastoral y ejecutar con el mandato popular a esta nación que ha sido siempre maltratada dentro y fuera de sus límites”.
Dice que lo primero que hará será limpiar la imagen que tiene el Paraguay “como país que financia el terrorismo”, niega que exista alguna base militar norteamericana en su territorio, y sueña llevando a sus gobernados “a participar del concierto moderno de las naciones, pero que nadie nos venga a dictar cátedra interna de lo que tenemos qué hacer”.
Cuando me encontré en Quito a este hombre de 57 años siendo ya Presidente electo, las colonias de Guaranda, Bolívar y Echeandía vinieron a verle. Las tejedoras indígenas bordaron la banda presidencial que lucirá el Día de la Asunción, que es su fiesta religiosa preferida, aunque el pasado 30 de julio recibió comunicación del Vaticano en la que el papa Benedicto XVI “le concede la pérdida de su estado clerical como sacerdote y como obispo” y lo exhorta a “ser fiel a su iglesia católica , en la que fue bautizado y a llevar una vida coherente con el evangelio" , que era lo que él había solicitado al entonces cardenal Ratzinger cuando este era “guardián de la fe” del difunto Juan Pablo II.
Su frase de bolsillo: “colonialismo nunca más; independencia siempre”, y aclara que tiene trazadas las líneas para unas relaciones abiertas, francas y respetuosas en un continente latinoamericano que “está viviendo un momento histórico de cambios”, pero debe “consolidar su integración amplia y solidaria”.
Económicamente cree que se debe “fortalecer Mercosur , y hacerlo más amplio y efectivo en la parte política y en la línea social”, y sobre la propuesta de Chávez del ALBA, comenta que, “es un proyecto nuevo, pendiente y discutible, al que se le debe un análisis profundo luego de mejorar lo que tenemos”.
No le gusta que lo señalen como un gobernante de izquierda. “Somos cautelosos en Paraguay al usar esta palabra de izquierda, y me gusta que nos llamen gobierno progresista, porque seguro que no vamos a desentonar en la región, pues habrá muchas sorpresas más en América Latina y en las elecciones de Estados Unidos”.
Y sobre Colombia me confiesa que, “es una nación hermana que merece la paz y en la misma tesitura estamos todos los presidentes con quienes he hablado (...) Pero hay serios problemas para los acuerdos, sobretodo con la situación de las Farc, que pone en aprietos cualquier participación de otros gobiernos”.
Respecto de los problemas regionales entre vecinos, asegura que, “como latinoamericano me duele mucho lo que está pasando, y daría todo porque fuéramos una sola nación, sólida e integrada como una patria grande, que fue el sueño de nuestros próceres”.
Es la entrevista con este "Monseñor" Presidente , el primer obispo católico que, al menos en la historia reciente, el próximo 15 de agosto cambia definitivamente el báculo episcopal por el bastón de mando presidencial del Paraguay.
Es la entrevista con este "Monseñor" Presidente , el primer obispo católico que, al menos en la historia reciente, el próximo 15 de agosto cambia definitivamente el báculo episcopal por el bastón de mando presidencial del Paraguay.
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